Tag Archives: café

Los fondos revolventes (o Maldito dinero)

23 Mar
Finca agroforestal de cafe en Jinotega, Nicaragua.

Finca agro-forestal de café en Jinotega, Nicaragua.

En muchos proyectos se suelen utilizar fondos revolventes (también se les llama microcréditos) para apoyar los sectores productivos, generalmente en la agricultura o en pequeños negocios. Desde hace años he tenido oportunidad de ver en diferentes proyectos como estos fondos se acaban perdiendo.

Si uno le pregunta a los agricultores que es lo que necesitan siempre dirán que dinero para financiar sus cultivos. Lo mismo ocurre en España donde muchos productores acceden a créditos agrícolas a bajo interés para poder acometer los costes de preparación del terreno y de plantación cuando establecen sus cultivos.

En los proyectos de cooperación intentamos apoyar a los productores mediante créditos, pero con el problema de que no somos economistas, no solemos tener experiencia ni en agricultura ni en economía y al final, por lo menos esta parte del proyecto acaba en desastre. Intentaré, y ya avisé desde un principio que estos intentos eran tímidos, acercarme a alguna de las claves para ver porque no funcionan los créditos y quizás dar algunas ideas de cómo podrían funcionar, por lo menos algo mejor.

Para entender cómo funciona un crédito normal intentaré explicarlo de una forma sencilla. Una entidad de crédito pide dinero prestado, para a su vez prestarlo (es el ejemplo del banco que te paga unos intereses por tus depósitos y los presta a un interés más alto, lo que representa su beneficio en este tipo de negocio. En los países pobres este interés puede estar entre el 8% el interés a pagar por la entidad y el 12% que le cobran a los que a su vez prestan de la entidad. Luego hay otros gastos de gestión, papelería, documentos legales que pueden representar otro 6% sobre el valor a prestar. También se considera la inflación o lo que llaman en algunos países el mantenimiento de valor del dinero, lo que puede representar otro 6%, depende del país y de la inflación. Con ello la entidad financiera se asegura que, una vez recuperado el crédito, siempre tiene el mismo valor de dinero para prestar de acuerdo a la inflación. Finalmente se le carga otro 12% al dinero a prestar ya que el riesgo de impago suele ser elevado. Todo ello nos da un interés en este ejemplo del 36% que a nosotros nos parece elevado pero que en países pobres se considera normal ya que hay entidades verdaderamente usureras que cobran hasta el 50% anual. Una de las trampas que utilizan estas entidades son nunca nombrar el interés anual, sino el mensual ya que suena mucho mejor el “pague sólo el 3% mensual” pero que en realidad es un 36% anual. Otro truco consiste en decir algo como “pague sólo cuotas de 100 X a la semana”, cantidad que suele ser asumible por los prestatarios, pero que representa normalmente unos intereses muy elevados, dato que desconocen los que pagan.

Y ahora llegan los organismos de cooperación y deciden establecer, de acuerdo normalmente con alguna organización o cooperativa local, un fondo revolvente para ayudar a mejorar el nivel de vida de los campesinos, o sea los propios socios de la cooperativa. Se le llama fondo revolvente porque cuando se devuelve el crédito este se “re-vuelve” a dar a otro de los miembros de la organización, al ser normalmente el capital a prestar escaso para poder cubrir a todos los miembros de la cooperativa al mismo tiempo. Las organizaciones de productores o cooperativas están formadas por campesinos, aunque normalmente sus dirigentes suelen ser los más listos y los menos pobres (o más ricos), y éstos nos dicen que ellos se ocuparán de gestionar el fondo revolvente, al mismo interés que cobran las financieras pero con la ventaja

de que estos campesinos no suelen ser objeto de crédito y ahora si lo serán. Cuando a veces, tímidamente, se nos ocurre decir que quizás el interés es muy alto, nos dicen que ellos tienen sus normativas y que cómo se las vamos a cambiar y que esto es además lo que cobran todos, incluso algunos más. Y ahí, ya apabullados, nos quedamos callados, porque normalmente no tenemos argumentos (no somos economistas), y además pensamos que si le damos crédito al agricultor, no importa a qué interés, pues seguro que podrá pagar (no somos agrónomos) y además tenemos un gran respeto por la opinión de nuestras contrapartes, aunque hagan las cosas mal.

Para mí, los errores que cometemos y algunas de las medidas a implementar serían:

* No podemos permitir que se cobre el mismo interés en estas organizaciones que en las financieras ya que nosotros les estamos dando el dinero gratis, o sea que no les cobramos el 8% de interés del ejemplo anterior, por lo que ellos no deberían cobrarle el 12% al productor. Así que ya de momento tenemos que el interés debería ser del 24%.

* A continuación tenemos que las entidades financieras gastan mucho dinero en representación, en marketing para competir frente a las demás financieras así como en personal cualificado. Las organizaciones de productores no gastan nada en marketing (que mejor marketing que el boca a boca de sus miembros diciendo que por fin pueden conseguir un crédito a un interés adecuado), y su personal no suele cobrar salarios altos. Si realmente se quiere ayudar al productor, un porcentaje del 5-6% de la cantidad otorgada debería ser suficiente para cubrir los costos administrativos. El mantenimiento de valor yo no tengo claro que lo tenga que pagar el productor pero se puede dejar el valor del 6% del ejemplo para que mantengamos el valor del dinero a seguir prestando.

* Y en el caso del riesgo no veo porque una entidad que es de los campesinos, debe cobrar intereses elevados por asumir riesgos, cuando se pueden encontrar otras alternativas, ya puestas en práctica en los famosos micro-créditos  La entidad debe tener o elaborar mecanismos internos, para asegurar que los productores puedan garantizar que devolverán el crédito en el tiempo y la forma estipulada, porque además, con esta nueva modalidad, el crédito a pagar ya “sólo” será del 12% anual (no les cobramos el 12% del capital ni el 12% del riesgo), lo cual ya es mucho más asumible para un productor.

* Debemos reforzar las estructuras democráticas y organizativas de la organización de productores o cooperativa ya que muchas veces los miembros de su junta directiva son los que se benefician de los créditos blandos cuando existen o viven a costa de los intereses cuando son altos ya que éstos sirven en parte para pagar sus salarios y elde una estructura administrativa poco eficiente.

* Todo esto se puede complicar y mejorar muchos más, con asistencia técnica por parte de la cooperativa a los productores para garantizar que podrán devolver el crédito, con un plan de manejo de la finca bien hecho, que permita conocer el estado de la finca y su proyección de futuro, el cual se debería alcanzar con el o los créditos otorgados.

Pero quizás en todo esto me meteré otro día, hoy sólo quería dar a conocer mi posición en este tema que tantos dolores de cabeza provoca y en el que me desgañito intentando defender que tenemos la oportunidad de realmente ayudar a los agricultores pobres pero sólo si los intereses son bajos. Espero que compartáis alguna experiencia que me diga o que estoy equivocado o que quizás sí podemos intentar cambiar el rumbo perverso de los fondos revolventes.

He encontrado un documento muy interesante que da una idea de la complejidad de este asunto, muy completo y con mucha información para quien quiera profundizar en ello en:

http://www.ruralfinance.org/capacitacion/guias-de-auto-estudio/credito-agricola/es/?no_cache=1